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RR.HH en la economía digital: ¿Ya está listo?

23 de enero, 2017 Por Paula Jacomo 2

La forma en la que trabajamos está cambiando rápidamente en la economía digital. Podemos notar que las tareas manuales se están automatizando, mientras que los roles para la resolución creativa de problemas están creciendo. Las distintas generaciones traen nuevas expectativas y demandas al lugar de trabajo, que incluye trabajar de forma remota desde cualquier parte del mundo.

Además, los clientes tienen nuevas maneras de relacionarse con las empresas, lo que genera una necesidad de experiencias conjuntas y relaciones más profundas. Es fácil darse cuenta por qué todos estos cambios dinámicos pueden plantear un desafío para cualquier empresa.

La agilidad del equipo de trabajo es esa capacidad especial que deben tener las empresas para cambiar y adaptarse rápidamente como respuesta a los cambios en el entorno de trabajo. Una empresa, por definición, no es el equipo de la empresa, las instalaciones, los procesos o la tecnología que venden. En esencia, una empresa es el valor creado para un cliente.

Para seguir agregando valor a la cartera de clientes, las empresas deben enfocarse constantemente en la realidad de sus clientes. Las empresas que tienen un entendimiento sólido de lo que valoran sus clientes pueden generar y mantener un negocio sustentable.

Hoy en día, hay dos paradigmas en las empresas: el enfoque de adentro hacia afuera y el enfoque de afuera hacia adentro. El enfoque de adentro hacia afuera está impulsado por la creencia de que las fortalezas interiores y las capacidades de la organización producirán un futuro sustentable. En cambio, el enfoque de afuera hacia adentro se rige por la creencia de que la creación de valores es el camino al éxito.

Las organizaciones se vuelven ágiles cuando toman una perspectiva de afuera hacia adentro. Crean soluciones e identifican sus propios comportamientos de adentro hacia afuera y, luego, se vuelven a enfocar en los comportamientos de afuera hacia adentro. Su gran desafío es cómo desarrollar y mantener una cultura que tenga cotidianamente comportamientos de afuera hacia adentro. Esta transformación o cambio cultural conlleva práctica y disciplina.

Se deben tener en cuenta muchas áreas en el proceso de transformación de agilidad. Además del enfoque del cliente, también son claves la estructura del equipo de trabajo y su administración.

La estructura de trabajo está relacionada con la forma en la que se realiza. Un equipo de trabajo ágil debe estar siempre listo para agregar valor a través de modelos de trabajo múltiples, como el trabajo desde el hogar, los contratistas, los equipos temporales, los equipos internacionales y más. Muchas veces, un proyecto requiere trabajar con contratistas que no están integrados en la cultura de la empresa y que pueden brindar una perspectiva fresca y hasta cuestionar la situación actual. En otros casos, puede implicar mantener los costos bajo control con un equipo de trabajo distribuido en varios continentes y zonas horarias.

La dinámica de un equipo de trabajo ágil y un entorno de trabajo flexible presenta algunos desafíos. Uno de ellos es administrar un entorno de trabajo con menos reglas, menos control a través de órdenes y, muchas veces, con menos complejidad. Algunos referentes y administradores de personal pueden argumentar que es fácil aprovecharse de esta disposición. Sin embargo, una vez convencidos, los administradores y referentes pueden esperar un compromiso mayor por parte del equipo de trabajo, con más diversidad, además de ahorros financieros y hasta beneficios medioambientales.

Desde la perspectiva del trabajador individual, es crucial tener capacidad de adaptación. Esto implica adquirir rápidamente habilidades nuevas. Por este motivo, las empresas tienen la responsabilidad de desarrollar las capacidades de los trabajadores constantemente, brindándoles las herramientas para responder mejor y más rápido a los nuevos desafíos empresariales y a la creación de valores.

En este nuevo equipo de trabajo ágil, los individuos aptos para trabajar deben perfeccionar sus habilidades constantemente, poder realizar tareas variadas, ser talentosos, flexibles, dinámicos, globales y locales: todo al mismo tiempo. En paralelo, las empresas deben estar preparadas para manejar un nuevo conjunto de expectativas desde su lugar de trabajo. Piense esto: si el ciclo de vida promedio de un teléfono móvil es de 18 meses, ¿por qué un individuo corriente se quedaría nueve años en el mismo departamento? Las empresas ágiles y dinámicas responden con avances de carreras rápidos, cambios de departamentos y hasta cambios de ubicación geográfica, oportunidades de desarrollo de carreras temporales y cambios organizacionales rápidos.

Está claro que tener agilidad en el equipo de trabajo no es simplemente una característica buena. Es una realidad apremiante que afecta a las empresas y a los empleados, y que llegó para quedarse. ¿Ya está listo para ser ágil?

Paula Jacomo Directora de Recursos Humanos, SAP Latinoamérica y el Caribe

 

 

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