Soccer team in a huddle

El sector público tiene la oportunidad de anotar un golazo

4 de febrero, 2016 Por Esteban Samartin 0

La industria de los deportes es uno de los negocios más lucrativos del planeta (moviliza al año unos US$100,000 millones) pero, además, funciona como un imán: tiene un poder de atracción y una capacidad de seducir multitudes únicos. La tecnología y los medios sociales han tenido un profundo impacto en los últimos años: los equipos de éxito y renombre operan como pequeñas ciudades donde sus “habitantes” son los aficionados que apoyan y acompañan. ¿Qué sucedería, entonces, si las verdaderas urbes y las autoridades municipales lograrán seducir a la ciudadanía de esa misma manera?

La expansión de los medios sociales actúa en diversos planos: globaliza la comunidad de seguidores de un equipo en particular (sus fans no necesariamente deben vivir en la ciudad donde el club tiene sede) y promueve relaciones persona a persona entre los atletas y sus admiradores. El Barcelona de España, por ejemplo, cuenta actualmente con más de 100 millones de seguidores en Facebook y Twitter, seguido de cerca por su archirrival, el Real Madrid, con una cifra similar, y por el Manchester United de Inglaterra, con más de 70 millones. Latinoamérica está experimentando su despegue: varios equipos de la región ya superaron largamente el millón de seguidores en Twitter, entre ellos Corinthians de Brasil (casi 4 millones), sus coterráneos Flamengo (unos 3 millones) y Sao Paulo (2,5 millones) y los argentinos Boca Juniors (1,5 millón) y River Plate (1,3 millón). Estos clubes lograron utilizar los medios sociales para expandir sus bases de seguidores, de por sí caracterizados por su lealtad incuestionable con estas instituciones deportivas.

Por otra parte, los nexos directos entre deportistas, clubes y seguidores consolidan los vínculos afectivos, potencian el impacto de las marcas deportivas patrocinadoras y promueven las discusiones en torno a toda la parafernalia inherente a la actividad deportiva. Como acotó Anthony DiMoro en un artículo publicado por la revista Forbes, Twitter se ha convertido en una especie de bar donde acuden en masa los aficionados, antes, durante y después de cada partido.

Megatendencias tales como la híperconectividad, la súper computación y las tecnologías inteligentes cambian todos y cada uno de los aspectos inherentes a la sociedad. Los deportes son parte integral del mundo de los negocios digitales y utilizan activamente la tecnología para cambiar el panorama deportivo global. Los sensores y los dispositivos wearables revolucionaron los entrenamientos (incluyendo análisis de riesgo ante lesiones) y el desempeño de los equipos en el campo de juego. Las herramientas analíticas y otras sofisticadas ayudas tecnológicas apoyan las iniciativas de las entidades deportivas por mejorar sus operaciones, el desempeño de sus jugadores y el comportamiento de sus seguidores, con el fin de ser más rentables, efectivos y populares.

Estas mismas tendencias se observan en los centros urbanos. Importantes ciudades como Buenos Aires, Boston, Toronto y Birmingham, por nombrar solo unas pocas, usan internet de las cosas (IoT) para tomar decisiones más inteligentes, concebir desarrollos que afectarán a las generaciones futuras y contribuir al manejo más sostenible de asuntos municipales. Algunas emplean la tecnología para interactuar con la población a través de portales ciudadanos que permiten a las personas expresar sus opiniones y contribuyen así a la prestación de mejores servicios a la comunidad.

Sin embargo, la mayoría de las autoridades municipales del mundo no pudo concebir aún la manera de aprovechar el amor que sienten los ciudadanos por sus ciudades y mucho menos canalizar esta pasión (similar a la que exhiben cuando apoyan sus equipos deportivos) hacia los asuntos urbanos. Imaginemos que la población entera de la ciudad de Ciudad de México (casi 9 millones de personas) se involucrara en los asuntos urbanos con la misma pasión con que apoyan a su equipo insignia. Imaginemos que esos aficionados interactuaran con los políticos de la misma forma como lo hacen con sus atletas favoritos: creando vínculos, influyendo en la toma de decisiones, haciendo de su ciudad un mejor lugar para vivir, menos costoso y más sostenible, simplemente manifestando sus opiniones a través de las herramientas disponibles en las redes sociales, fáciles de acceder y al alcance de todos. Imaginemos también que las entidades gubernamentales comenzaran a utilizar las herramientas y tecnologías a su disposición para operar con mayor simplicidad y más eficiencia, para comprender cuáles son los asuntos de mayor importancia para sus ciudadanos, para servir y apoyar mejor a la gente y para crear el lugar más seguro y armonioso para vivir.

Tanto los ciudadanos como los aficionados al deporte anhelan participar apasionadamente en todas las causas que tengan la capacidad para cambiar sus vidas y la economía, de forma tal que les permita garantizar un mejor futuro tanto para ellos mismos como para sus descendientes. Las autoridades deben tomar nota e imitar al mundo de los deportes en este caso: convertirían un verdadero golazo.

Esteban Samartín, Vicepresidente de la Industria de Deporte y Entretenimiento de SAP Latinoamérica

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