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Máquinas autónomas y su futuro

26 de marzo, 2018 Por Laura Cano

Un estudio de Dell EMC proyectó que para el año 2030 las tecnologías emergentes se asociarán entre humanos y máquinas lo que nos abrirá un mundo de oportunidades.

82% de los líderes de negocio prevé que los humanos y las máquinas trabajarán como equipos integrados en  los próximos cinco años. A continuación, veremos algunos ejemplos de lo que ya está pasando.

“Libertad de control o influencia externa; independiente”, así se define la autonomía. En este mundo tecnológico, las máquinas autónomas se han convertido en una misión que implica una participación mínima de las personas. Para funcionar, las máquinas autónomas requieren elementos técnicos básicos, como un sistema de locomoción, mapeo, algoritmos de navegación y tecnología de detección ambiental. Si ponemos todo esto junto es muy probable que tengamos una máquina que navegue con éxito entre las personas e interactúe con un entorno establecido.

  • Automóviles. En el CES 2018, Phantom Auto mostró autos a control remoto, con el objetivo de utilizar esta tecnología para aumentar y apoyar el crecimiento de la autonomía de los autos. Su Director General, Shai Magzimof, ha llegado a la conclusión de que es necesario aumentar la autonomía para así poder insertar a una persona en el auto y que viaje de manera correcta pero manejado remotamente. Del mismo modo, General Motors está desarrollando una versión autónoma del Cruise sin volante. Afirman que se conectará a un centro de comando que permitirá a una persona tomar el control del vehículo si es necesario.
  • Transporte de carga. El T-Pod de Einride simplemente no tiene espacio para un conductor humano. Es una caja sin ventanas sobre ruedas, accionada por motores eléctricos. El camión tiene unos 23 pies de largo, y puede transportar 15 pallets de carga estándar, de acuerdo con Einride. Pesa 20 toneladas totalmente cargado. Su poder le viene de una enorme batería de 200 kilovatios-hora, la cual le proporciona hasta 124 millas de autonomía por carga. Aún sin un conductor humano a bordo, el T-Pod no será autónomo “todo el tiempo”. Se conducirá sin ayuda en las carreteras, pero un operador humano asumirá su control de modo remoto en ciudades y otros entornos más complejos, en donde los sistemas del camión podrían no responder satisfactoriamente a determinadas situaciones.
  • Camiones de basura. Volvo, el año pasado, comenzó a probar un camión de basura autodirigido en asociación con la compañía sueca de reciclaje Renova. En lugar de automatizar completamente la tarea, el camión está diseñado para trabajar junto a un colector de basura, acompañándolo en su ruta para así hacer la recolección más eficiente. El camión utiliza sensores y GPS para mapear cada nuevo barrio en el que entra. Tiene la capacidad de seguir al recolector de basura mientras éste camina buscando los contenedores, lo que significa que este trabajador no pierde tiempo subiendo, manejando el camión y bajándose constantemente, teniendo así más tiempo fuera de la cabina. Volvo piensa que esto podría hacer la recolección más segura para el trabajador y aquellos que le rodean.
  • Sector industrial. Barcelona es parte del proyecto del laboratorio europeo 5G y una de las primeras iniciativas que se llevarán a cabo será en el sector industrial, desarrollando pilotos industriales autónomos aplicados a sectores clave como lo son construcción, energías renovables, agua y servicios. Los proyectos se llevarán a cabo sobre las redes 5G que aún no estarán disponibles para los consumidores.

Con ello la conducción de maquinaria pesada a distancia, como excavadoras, bulldozers, permitirá correr menos riesgos en las obras y trabajar con otro tipo de máquinas, además de trabajar con computación en la nube sin necesidad de llevar equipos en las máquinas.

En el estudio antes mencionado de Dell EMC, los líderes tienen opiniones encontradas sobre si este futuro representa una oportunidad o una amenaza, y se encuentran divididos por la necesidad de mitigar esos riesgos, por ejemplo:

  • El 48 % cree que cuanto más dependamos de la tecnología, más será lo que perderemos en caso de un ataque cibernético; el 52 % no está preocupado por esa posibilidad.
  • El 50 % de los líderes de negocios solicita protocolos claros en caso de que fallen las máquinas autónomas; la otra mitad se abstiene.
  • El 45 % afirma que las computadoras necesitarán descifrar entre comandos buenos y malos; el 55 % no cree que sea necesario.

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Fuentes:

Estudio Dell

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