Big Data, salud digital y medicina conectada

Big Data, salud digital y medicina conectada

La narrativa cronológica permite ordenar y destacar en una línea de tiempo los acontecimientos que han sido determinantes en la definición de la historia y del rumbo que la misma tomó. La historia de la humanidad está marcada por grandes hitos que pertenecen al ámbito de la economía, el poder y la política.

Sin embargo, existen dos instancias que participan aparentemente en backstage, o bien, a las que, durante mucho tiempo se les ha considerado como “poco glamorosas”, “aburridas por intelectuales” o como dice la canción “la que prefiere una biblioteca a una discoteca”. Nos referimos al sector de la tecnología y al sector salud. Firmes en el impulso de cambios sustanciales y de generación de vanguardia, tanto el sector salud como el de tecnología labraron el camino por el que los demás sectores encontraron terreno fértil donde prosperar, para beneficio o perjuicio de la humanidad.  Sólo por mencionar un ejemplo, son bien conocidos los avances que se produjeron en materia de salud luego de la Segunda Guerra Mundial.

Hagamos un recorrido por una línea de tiempo que inicia en el siglo XIX, cuando la medicina científica se estableció de forma definitiva como la corriente principal del conocimiento y la práctica médica. Durante la primera mitad de ese siglo, existieron cambios importantes en el tratamiento del dolor debido al descubrimiento de las propiedades anestésicas del óxido nitroso; además se consiguió determinar el grupo sanguíneo y se realizaron los primeros ensayos con electrocardiogramas.

En 1865, Joseph Lister publica su obra “Principio antiséptico de la práctica de la cirugía”, uno de los acontecimientos más importantes de la medicina. Lister usó ácido carbólico para limpiar las heridas y los instrumentos quirúrgicos. En el hospital que adoptó sus métodos, las muertes por infección disminuyeron del 60% a sólo el 4%. Apenas cinco años después, en 1870, Louis Pasteur y Robert Koch establecen la teoría de los gérmenes. Antes de este hallazgo, la mayoría de los médicos creían que las enfermedades eran causadas por generación espontánea.

En 1928, Alexander Fleming descubrió las capacidades antibióticas de la penicilina presentes en el hongo Penicillium chrysogenum. Esta aportación trajo importantísimas innovaciones en la medicina, la salud y la calidad de vida de las personas. A partir de entonces se desarrollaron todo tipo de antibióticos, se logró tratar cualquier clase de infecciones y la tasa de mortalidad descendió considerablemente. En 1928, el bacteriólogo, médico y genetista inglés Frederick Griffiths dio los primeros pasos en el campo de la genética, desarrollando algunos de los conocimientos con los que hoy contamos acerca de la estructura del ácido desoxirribonucleico. Con sus investigaciones pudo establecer que el ADN contiene las instrucciones genéticas que determinan las características de los seres vivos, mismas que también son responsables de la propia herencia genética. Desde entonces, el desarrollo de la genética ha crecido sin límites. Durante el siglo XX ocurrieron grandes adelantos en el campo de la anticoncepción y la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual. Los métodos anticonceptivos como la píldora anticonceptiva para las mujeres y los preservativos de látex para ambos sexos disminuyeron riesgos en la salud, hubo mayor capacidad de elección y se redujo el número de embarazos no deseados.

Conforme pasa el tiempo, ciencia y tecnología han estado al servicio de la humanidad para mejorar diferentes ámbitos de la vida, solucionando todo tipo de problemas con mayor eficacia. El siglo XXI ofrece una amplia gama de innovaciones en el campo de la salud, siendo posibles mediante la intervención de las tecnologías de la información.

Operaciones a distancia, el uso de la robótica para la creación de implantes ortopédicos, el descubrimiento de enzimas capaces de prevenir el cáncer, escáneres que ofrecen diagnósticos en tiempo real e implantes de córnea biosintéticas son apenas un ejemplo de una larga lista. Las reglas han cambiado y se presentan nuevos desafíos que nos invitan a repensar todo el abanico de la prestación en los servicios de salud, incluyendo el modelo de atención médica, el uso de datos para la prevención de enfermedades y la asignación de presupuestos para el acceso a medicamentos.

Actualmente, la medicina convive con una sociedad de individuos y grupos informados, proactivos y sobre todo conectados; una red de atención médica que utiliza las últimas soluciones digitales para acercar a los pacientes y a la industria de la salud a una tecnología más avanzada y -mucho más- personalizada. En un contexto completamente digitalizado, los servicios requeridos por los sistemas de salud tendrán que  adaptarse y crecer.

Las tendencias futuras estarán motivadas por un acceso sin precedentes a Big Data y a una mayor participación del paciente en la atención médica. La nueva era de conexión digital brinda a las personas mucho más acceso a la información y a los recursos de salud a través de Internet, impulsando avances revolucionarios en la investigación médica y en la tecnología, creando la promesa de un enfoque nuevo e individualizado de medicina “personalizada”. La innovación digital colabora con la industria del cuidado de la salud anticipando la demanda y el suministro de servicios en tiempo real; además simplifica la prevención y el tratamiento de enfermedades, brindando a los pacientes mayor control sobre su salud. Tal progreso requiere adaptaciones rápidas y continuas por parte de los proveedores de servicios, las aseguradoras y los laboratorios. Nos encontramos ante un ecosistema de salud completamente nuevo que va más allá de las jerarquías tradicionales, en donde todos sus jugadores participan y se benefician. En este sentido, la tecnología permite la óptima gestión de una gran cantidad de datos que, regularmente, no se analizan ni se protegen, tampoco se comparten y no se aprovechan efectivamente dentro de las instituciones de salud. Blockchain se abre camino como una tendencia de enorme potencial para la renovación del sector salud en el país. Si bien el término está centrado en las conversaciones relacionadas con las criptotransacciones, la banca y los negocios,

Blockchain representa un excelente panorama para las organizaciones de otras industrias, como el sector salud, pues mejora los procesos tanto en transparencia y seguridad para el paciente como en confiabilidad, accesibilidad, costo y tiempo.

De esta manera, los sistemas interoperables y el Blockchain se convierten en una herramienta ideal para abordar alguno de los modelos que experimentan mayor crecimiento en México, por ejemplo, la atención a la salud basada en resultados, la atención médica fuera de casa y la impulsada por el paciente; la salud poblacional y comunitaria, además de la subrogación de servicios médicos, y la atención a las clínicas de salud en el sector retail. La irrupción de la tecnología en el sector salud facilitará el camino para avanzar hacia el Expediente Clínico Electrónico Universal, una iniciativa que mejorará sustancialmente a los sistemas de salud y a la vida de los pacientes. Contar con una base electrónica de información permitirá, entre otras cosas, realizar un análisis sólido de datos, encontrar patrones que permitan dar mejor solidez al servicio que se brinda y la elaboración de diagnósticos más acertados.


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