Por qué la gestión del talento también requiere de la tecnología

El capital humano es el principal motor para el funcionamiento de cualquier empresa, y gestionar ese capital hoy nos presenta más desafíos que nunca.

Por un lado, estamos en en un momento en el que en un equipo de trabajo pueden convivir hasta cuatro generaciones diferentes: los Babyboomers, la Generación X, los Millennials y los Centennials. Personas que han nacido entre 1956 y el 2000. Un espectro muy amplio con circunstancias sociales y tecnológicas diversas, que sentaron las bases en las que cada una de estas generaciones crecieron, se educaron, formaron su ideología y determinaron la manera en la que conciben el trabajo y las relaciones profesionales.

A eso hay que sumarle que el desarrollo de las tecnologías de comunicación (ya no es necesario contar con una sala de videoconferencias; cualquier persona con whatsapp o con alguna de las diversas plataformas online disponibles puede conectarse con cualquier lugar del mundo con buena calidad y a bajo costo) hacen que equipos multigeneracionales puedan ser también multiculturales. Es cada vez más común que de un mismo proyecto o ciclo del negocio participen personas de varios países, con diferentes culturas y múltiples zonas horarias. Aún si pensamos solo en Latinoamérica, hay diferencias culturales de un país al otro, y diferencias horarias de hasta cuatro horas según la época del año y la región.

Todas esas diferencias, si no están bien manejadas, se pueden convertir en un factor de debilidad y conflicto. Pero cuando, por el contrario, están bien gestionadas, aportan una gran riqueza. ¿Cómo lograrlo? Con excelentes profesionales en el área de Recursos Humanos que entiendan el contexto actual y puedan aportar políticas orientadas a generar liderazgos positivos internos de gestión de estos recursos; y con la implementación de tecnología, que facilite la ejecución de esas políticas, mejorando la comunicación, registrando los acuerdos y feedbacks, generando planes de compensación flexibles y adecuados a cada caso, automatizando evaluaciones de desempeño, optimizando la visibilidad y trazabilidad de la información y permitiendo la autogestión. Cada empleado deja de ser una carpeta estática de folios en un estante para pasar a ser parte de un proceso interrelacionado que fluye y se adapta, con resultados visibles y analizables en cada momento y etapa, y al que cada uno de ellos puede acceder e involucrarse a través de la autogestión.

 

 

La importancia de la gestión del talento en las empresas medianas

 

Para cualquier empresa, sea del tamaño que sea, conseguir a los talentos indicados para formar los equipos de trabajo es costoso. No solo por el proceso de contratación, sino especialmente por el tiempo que lleva entrenar a una persona para que desempeñe una función de acuerdo con la filosofía, procesos y necesidades específicas de cada empresa. Los empleados requieren de una inversión por parte de la empresa que los contrata. El tiempo que necesitan para adaptarse a su nuevo trabajo ya implica una inversión. Sin hablar de cursos o capacitaciones específicas. Y para las empresas medianas perder a un empleado valioso por no poder atraerlo lo suficiente para evitar que sea captado por una empresa más grande, es una doble pérdida. La de la inversión que hizo sobre ese empleado, y la de volver a ocupar ese lugar por alguien igualmente capacitado, con el inconveniente que implica mientras tanto distribuir las tareas que quedaron sin “dueño” frente a la salida de esa persona. A una empresa mediana esa pérdida le resulta más cara y difícil de afrontar que a una empresa grande, con mayor cantidad de empleados entre quienes redistribuir y con procesos de selección, contratación y entrenamiento que por su mayor escala implican probablemente menores costos porcentuales. A una empresa mediana esa pérdida le impacta de manera más directa en su nivel de productividad. No es casual que en una encuesta encargada hace unos meses por SAP para encontrar las prioridades de negocio de las pequeñas y medianas empresas, se destacara entre estas prioridades mejorar la retención y desarrollo del capital humano.

La tecnología se convierte entonces en una herramienta relevante, necesaria y crítica, para que las empresas medianas puedan gestionar los equipos de trabajo multigeneracionales y multiculturales de hoy. Las soluciones tecnológicas facilitan el trabajo, aceleran los procesos productivos y permiten atender las necesidades de los empleados de manera personalizada, como pueden ser las de capacitación y desarrollo. Son soluciones que están disponibles en la Nube, por lo que no requieren de grandes procesos de implementación. Hoy las pymes pueden acceder al mismo tipo de herramientas tecnológicas que usan las empresas grandes, con una inversión mucho menor.

El mundo actual requiere de empresas que pongan a sus empleados en el centro, para mejorar su capacidad productiva y competir en mercados definitivamente globalizados.

 

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