Del desabasto a la tienda cerrada

Por: Eduardo Bejarano, director de Ingeniería de Valor para la Industria de Bienes de Consumo, SAP México

El inicio del 2020 ha marcado un hecho sin precedentes en la historia moderna debido a la pandemia que hoy aqueja a más de 150 países. Pero, a pesar del poder tecnológico que tenemos hoy en día, la situación y la velocidad con la que avanzó el COVID-19 ha rebasado nuestra capacidad de respuesta. 

La economía global se ha visto fuertemente afectada por esta situación, y Monterrey no es la excepción. No solo en el aumento de los casos de COVID-19, sino en el impacto que las industrias de esta región –y que han sido clave para el desarrollo del país– enfrentarán. Por otro lado, en el aspecto social, nuestras prácticas de relacionamiento profesional, socialización e incluso de abasto han comenzado a modificarse sobre la marcha. 

En este sentido, es de vital importancia analizar los retos que enfrentarán las cadenas productivas y empresas de retail a fin de proveer diferentes soluciones prioritarias y urgentes.

Ante la problemática del desabasto de determinados productos como el papel higiénico, cubrebocas o guantes de látex, se pueden presentar dos principales fenómenos en las cadenas de autoservicio: el desabasto y tener tiendas cerradas. 

El primero sucede cuando el consumidor desea un producto y el establecimiento físico no lo tiene disponible. El segundo, cuando el establecimiento tiene el producto y no puede venderlo por una situación que impide la interacción física entre las tiendas y consumidores. 

Al mismo tiempo, los hábitos de consumo estarán marcados por la tendencia de compras en línea, debido a las medidas de distanciamiento social. En específico, la tendencia de adquisición de productos comestibles, de higiene personal, para el hogar y mascotas irá incrementando. Sin embargo, esto no es el único elemento de la ecuación, por otra parte, ciertos bienes empezarán a escasear.

Por tal motivo, la industria de retail se enfrenta a tres grandes retos: 

  1. Modificar la forma en cómo los colaboradores –desde cajeros hasta empacadores– interactúan entre ellos y con los consumidores. Por tal motivo se deberán de ajustar procesos y controles de acceso, considerando también a terceras partes, por ejemplo, los que realizan el abastecimiento de anaqueles y enfriadores 
  2. Planeación de compras, que en algunos casos significará ajustar los compromisos y contratos con proveedores en cuanto a volúmenes, precios, fechas de entrega, ampliación de horarios, lugares de recepción e incluso, el ajuste de las condiciones comerciales. Aquí la capacidad de reacción de cada tienda departamental será diferente
  3. Operar una cadena de suministro que demandará atender en menor medida al consumidor en forma directa (físicamente en tienda), pero con un aumento en las ventas en línea a través de aplicaciones y plataformas.

Estos tres retos tendrán que funcionar como un quirófano de alta especialidad, pues la mezcla de ingresos por la diversificación de los canales de venta tendrá un reajuste sin precedentes. Además, se deberá de tener una gestión inteligente para tomar al mismo tiempo decisiones que den respuesta inmediata al inventario, abasto y vida del producto. 

Oportunidades en el horizonte

La diversificación en la forma de obtener ingresos para las tiendas de consumo traerá consigo un reto sin precedentes en la capacidad y velocidad de adecuación al panorama actual. Sin embargo, nos encontramos con dos escenarios: empresas que estaban en vías de digitalizar sus procesos que van desde interacción con proveedores, gestión de capital y ventas en línea, pero que no lograron dar el paso a tiempo. 

Y por el otro lado, tenemos aquellas empresas que ya incursionaron en la Economía Digital, y que se encuentran en un momento oportuno para desarrollar nuevos modelos y procesos de negocio, pues para este tiempo tendrán ya un camino recorrido con aprendizajes y experiencias con las que podrían ampliar la brecha entre sus competidores.

Si bien, el piso no es parejo para todas las empresas porque se encuentran en diferentes niveles de digitalización, podremos vislumbrar algunas alternativas independientemente del estado de adopción tecnológica como pueden ser concretar alianzas estratégicas con compañías intermediarias de productos con capacidades logísticas y con las que logren desahogar el costo de inventario por almacenamiento, traslados entre Centros de Distribución (CEDIS) o directamente con el consumidor. 

Asimismo, para las empresas que ya cuentan con un camino recorrido en e-commerce, se puede potencializar la tendencia de “Data Driven Company” –gracias al consumo masivo de clientes en línea– que identifica el perfil del consumidor, quién es, qué y cuánto compra, con qué frecuencia, permitiendo a las compañías ofrecer nuevas maneras de personalizar servicios y productos. 

Estamos por entrar a fases críticas. A partir de este momento los modelos de negocio que hoy conocemos cambiarán y muy probablemente surjan nuevos. Entendamos que la dinámica social que implique viajar, consumir, trabajar y convivir tendrá nuevas reglas que cumplir en un futuro cercano, y ante situaciones de crisis e incertidumbre también veremos surgir negocios y empresas ingeniosas y disruptivas.